Se marcha el mes de noviembre, despacio, sorprendentemente cálido, sin prisa y sin ganas de dejar pasar al invierno.
Así despacio siento que los meses pasan lejos de nuestro hogar, de nuestra vida compartida, pero cuando duermo te siento a mi lado.
Hemos contemplado el paso de los meses, de las estaciones, pero nos sentimos conminadas a permanecer en aquel septiembre.
Sentada a tu lado, muestras aprietas mis manos cobra tu pecho y cierras con fuerza tus ojos, me siento en casa de nuevo, donde daba igual la estación el frío o el calor.
Ambas estamos otoñando, veo como se apilan las hojas del arce a mis pies, tras caer de mis ojos.

