Ana

He tropezado con tu sonrisa, inocente como tu edad, amorosa y alegre, con esa alegría de las niñas que se saben bien queridas.

Anestesias la soledad, el dolor, la ausencia y todo se vuelve luz cuando sonríes, cuando corres, cuando abrazas. con tu lengua de trapo todo cobra sentido.

Nos arrastras con tu risa al rincón de la alegría, ese que solo tú conoces y nos invitas siempre que tienes la oportunidad.

Me siento afortunada de tener la suerte de formar parte de tu vida. Cuando algo duele y a veces las cosas duelen, pero ya lo hablaremos cuando pase, yo corro a robarte un abrazo, a robaros abrazos, me siento y releemos al Pollo Pepe.

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