La señora que camina.

Las llaves en casa y yo en la calle, sin poder entrar, se cerró la puerta sin apenas ruido mientras regaba el arbolito en la maceta.

Antes de llamar a la familia para mi rescate, veo en el parque a una señora que camina muy despacio, su figura me resulta muy familiar. Me acerco al parque, y a cierta distancia me siento en un banco, la observo.

Camina despacio sí, así lo decide, su paso es firme y seguro, aunque lento, algo en ella me llama la atención, su cabeza mira de frente sin ladearla ni mirar al suelo, reposa en el cuello sin esfuerzo.

Pero… en ella veo algo muy familiar, sigo sentada a pocos metros, de pronto cierro los ojos porque el intenso sol de primavera, me molesta. Al abrirlos, está sentada a mi lado, algo dice no la mires, no lo hagas.

Cierro los ojos de nuevo, reclino hacia atrás la cabeza, y entonces ella, sin previo aviso, dice: “Hola Yo”.



































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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