No la nostalgia que hace que queramos volver a algún lugar que no nos corresponde, porque ya fue y no volverá a ser. Es de esta nostalgia la que arropa con recuerdos bonitos, caricias, abrazos y besos que sí fueron. La que susurra lo mucho que nos queremos y nos soñamos, que nos abriga con …
Abrazo y árbol.
En el abrazo somos árboles que cimbrean con las embestidas de latidos antiguos. He querido saltar a tu espacio y volver a ser árbol con latidos nuevos. El ámbar me encierra en el latido roto. Duele la rabia y se escabulle la risa persiguiendo olores nuestros. Mientras, a tu oído, susurro mañana volveré,para ser abrazo.
