Déjame aquí, serena y tranquila, no quisiera despertar la conciencia, ya que todos necesitamos estar adormecidos.
Déjame aquí, porque el sueño me permite calmar la impotencia, la rabia y el grito silenciado.
Déjame aquí, porque necesito estar a solas con esa parte de mí que sigue pensando que valemos la pena.
Déjame aquí, para buscar la excusa perfecta para poder reír, por nuestros hijos, nuestros sobrinos y ahijados que se merecen espacios de luz y alegría.

