Garabatear

Quiero garabatear como tú lo has hecho hoy. Trazo sobre trazo, repitiendo el trazo, repasando y remarcando, la línea cada vez más azul, más gruesa. Te mordías le labio, cuando callabas, jugueteando, con el bolígrafo de cuando en cuando.

Las dos sabíamos que teníamos que estar allí, no había escapatoria, En cada trazo intentaba oír el rasgar del bolígrafo sobre el papel, desoír el relato atroz. ¡Dibuja! gritaba en silencio, garabatea para no permitir que la impronta del horror quede tatuada en tu alma, para siempre.

Sonreías en ocasiones. Que fortaleza, se desdibujó la sonrisa, volví a mirar el papel, quería verte garabatear. Lo hacías mientras respondías a las preguntas, respuestas sin crudas.

Durante dos horas, contabas tu relato, pero no podías más, comenzaste a tapar el dibujo con rasgos rabiosos, con dolor, con asco pensé, rota me respondí.

Tendremos que volver al mismo escenario, quizá hablar de otros apodos, de otros horrores, para dejarlos marchar, para gritarles que eres mas fuerte, que has vencido.

Ahora en el silencio, a oscuras dejo que mi mente me lleve a ese lugar en el que me siento segura. Imagino que el Atlántico moja mi rostro, mientras el pelo se humedece por las gotas que llegan al pie del faro de Corrubedo. Hoy es un faro enfurecido que lucha con el océano, con furia y rabia, hoy no sonrío al atardecer.

Atardecer desde el Faro de Corrubedo

4 respuestas a «Garabatear»

Replica a Moly Cancelar la respuesta