
El reflejo de lo iracundo, sin aliento, sin tregua, solo hinca más y más hondo su veneno.
He oÃdo en ti mi enfado y mi rabia. Desde aquel dolor, desde aquel pasado.
El reflejo de aquel momento, que sentà invisible, en soledad con sangre en el costado. Que casi me muere.
Ahora en pie y serena.
El reflejo del enfado, presente en tà de mÃ, recompensa del bálsamo de la palabra, que no pronuncié.
Un paso más lejos, más fuerte.
Rodando cantos por el rÃo.

Precioso… abrazo de osa…
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Otro fuerte para ti!!
Pero de esos que tanto nos abrigan, de Osa…
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