En el abrazo somos árboles que cimbrean con las embestidas de latidos antiguos.

He querido saltar a tu espacio y volver a ser árbol con latidos nuevos. El ámbar me encierra en el latido roto.
Duele la rabia y se escabulle la risa persiguiendo olores nuestros. Mientras, a tu oído, susurro mañana volveré,para ser abrazo.

Una delicia de texto. Qué poco espacio se necesita para decir tanto.
Salud,
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Gracias. Abrazo
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